Necochea 350 - 1°Piso Of. 12 - Mendoza - Argentina :: Teléfono: 0054261-4290317 :: email: info@institutodeflebologia.com

Várices y Embarazo

8 de Agosto de 1999

Durante el embarazo, muchas mujeres sufren diferentes afecciones de origen venoso, que suelen generar ansiedad y preocupación. Sin embargo, si se comprende que en ese estado la circulación sufre modificaciones determinadas por diferentes factores, es posible que se atenúen los temores sobre estas alteraciones y se puedan prevenir las complicaciones.

CAMBIOS EN LA CIRCULACIÓN

Recordemos que para que se logre un buen retorno de sangre venosa al corazón, es necesario un sistema de venas fuerte y con válvulas en su interior con un correcto funcionamiento. En la embarazada se establece una dilatación de las venas, con relajación de la pared venosa que determina el enlentecimiento de la circulación sanguínea, favorecida por los cambios hormonales ya conocidos. Por otra parte se agrega un factor que incide con mayor intensidad durante los últimos meses, que es la compresión de la Vena Cava Inferior por el agrandamiento del Útero, lo que sobrecarga más el sistema venoso. Por todas estas razones se produce un aumento de la presión en las venas lo que lleva a la hinchazón de tobillos y piernas, que se hace más evidente mientras la futura mamá tiene mayor edad, por lo que es el Médico Obstetra quien debe determinar si existen otras causas que sean responsables de la retención de líquidos.

¿Qué tipo de várices aparecen?

Con suma frecuencia aparecen várices de diferente tamaño, desde los pequeños Derrames o Arañuelas hasta las más voluminosas que remedan a ramas de árboles y que suelen manifestarse en el primer o segundo embarazo, siendo visibles en el 70% de los casos en el primer trimestre y con agravamiento al final de la gestación, a raíz del efecto del Útero sobre las grandes venas. Es común que las várices desaparezcan a los tres meses siguientes al parto y la causa de este hecho está fundamentada en la vuelta a la normalidad de los cambios ya explicados que en algunas pacientes con várices previas al embarazo no se evidencia, por cuanto las alteraciones en las venas son de mayor importancia, permanentes y progresivas. Por esta razón es conveniente que se realice un tratamiento de los síntomas durante el curso del embarazo y esperar hasta después de los tres meses del parto, de no mediar complicaciones, para efectuar un tratamiento definitivo tendiente a resolver la problemática varicosa persistente.

¿Cuáles son las complicaciones?

Si nos referimos a las complicaciones, debemos remarcar que afortunadamente no son frecuentes, pero que con el objeto de evitarlas es conveniente adoptar ciertas medidas de prevención. El sangrado de las venas, la flebitis (inflamación de las venas) así como las Trombosis Venosas Profundas (coágulos originados en las venas profundas de las piernas) constituyen algunas de ellas y requieren atención médica de urgencia.

¿Cómo se previenen los trastornos venosos?

Las medidas de prevención tienen como finalidad contrarrestar el aumento de presión venosa que se desarrolla durante el embarazo y sus complicaciones. Para ello es necesario evitar las prolongadas permanencias de pie o sentado y realizar flexión periódica de los tobillos con movimientos de ascenso y descenso en puntas de pie.

La natación y las caminatas moderadas combaten el enlentecimiento de la circulación venosa. El reposo diario y nocturno con las piernas elevadas entre 15 y 20 cm, la práctica de Gimnasia para embarazadas y el uso de medias elásticas tipo Maternity, desde la aparición de las primeras alteraciones hasta 4 semanas después del parto, conforman algunos parámetros de prevención que se deben tener en cuenta para reducir los síntomas, evitar las complicaciones y el desarrollo de várices severas y persistentes.

 

 

Copyright©2010 InstitutodeFlebologia.com
Hosted by HostingMDZ.com.ar